Sabor a Guernica

El 26 de abril de 1937 las bombas arrasaron Guernica, era un día de mercado, por lo que la calle estaba llena de gente. Aquella atrocidad es recordada gracias al cuadro que, sobre la masacre, realizó Pablo Picasso. Unas figuras agónicas, planas y con diferentes grados de grises, negros y blancos nos sumergen en aquel día. Mirando el mural del Mercado de Abastos de Alhama no puedo dejar de recordar, por la técnica, el afamado cuadro del pintor malagueño, pero también por esa línea invisible que une el día de mercado en el que los habitantes de Guernica se encontraron con el terror en forma de bombardeo, y el bombardeo que, el pequeño comercio, sufre constantemente de mano de las grandes superficies.

El comercio de proximidad, el que nos asegura unos precios de venta justos para el productor, desaparece ante la apisonadora de las grandes multinacionales, que alejan a los ganaderos y agricultores del consumidor y nos impiden saber las condiciones en las que se crea aquello que consumimos.

El mural es vistoso, sus frescos tonos azules darán, en el tórrido verano alhameño, algo de alivio a quién visite la plaza; pero su cometido, creo, no solo es decorativo ya que nos recuerda la importancia de revivir el pequeño comercio, la responsabilidad que todos tenemos, como consumidores, de exigir que los productores puedan tener una vida digna y que los productos que consumimos tengan el mínimo impacto medioambiental posible.

Las plazas de abastos, los mercados semanales, la tienda de la esquina…tenemos que empezar a remirarlas, a verlas, no como reliquias del pasado, sino como la gran apuesta del futuro.

 

Fotografía nocturna del resultado final

 

DOCUMENTACIÓN GRÁFICA


Técnica:
Pintura mural, ilustración, time-lapse, posproducción, video

En colaboración con:
Concejalias de Cultura y de calidad urbana del Ayto. de Alhama de Murcia, Cherry (música) y Juan de la Cruz (texto)

Localización: España